domingo, 8 de marzo de 2020

Desde entonces, sigo viva

Por Selva Almada

Mujeres asesinadas por ser mujeres. En Santa Cruz, Rafaela, Chaco, en todo el país los casos se repiten. Selva Almada tiene cuarenta años y a diferencia de ellas, de miles, cree que continúa viva sólo por una cuestión de suerte. La violencia machista avanza sobre el cuerpo femenino: a veces discreta y solapadamente; otras de forma atroz. Adelanto de Chicas muertas, el libro que la editorial Random House Mondadori acaba de publicar.

            Cuando empecé la facultad me fui a vivir con una amiga a Paraná, la capital de la provincia, a 200 kilómetros de mi pueblo. Teníamos poca plata, vivíamos en una pensión, bastante ajustadas. Para ahorrar, empezamos a irnos a dedo, los fines de semana cuando queríamos visitar a nuestras familias. Al principio siempre buscábamos algún chico conocido nuestro, también estudiante, que nos acompañara. Después nos dimos cuenta de que nos llevaban más rápido si éramos sólo chicas. De a dos o de a tres, sentíamos que no había peligro. Y en algún momento, cuando ganamos confianza, cada una empezó a viajar sola si no conseguía compañera. A veces, por lo exámenes, no coincidían nuestras visitas al pueblo. Nos subíamos a autos, a camiones, a camionetas. No subíamos si había más de un hombre adentro del vehículo, pero excepto eso no teníamos muchos miramientos.
            En cinco años fui y vine cientos de veces sin pagar boleto. Hacer dedo era la manera más barata de trasladarse y a veces hasta era interesante. Se conocía gente. Se charlaba. Se escuchaba, la mayoría de las veces: sobre todo los camioneros, cansados de la soledad de su trabajo, nos confiaban sus vidas enteras mientras les cebábamos mate.
            De vez en cuando había algún episodio incómodo. Una vez un camionero mendocino mientras me contaba sus cuitas me dijo que había algunas estudiantes que se acostaban con él para hacerse unos pesos, que a él no le parecía mal, que así se pagaban los estudios y ayudaban a los padres. La cosa no pasó de esa insinuación, pero los kilómetros que faltaban para bajarme me sentí bastante inquieta. Cada vez que me subía a un auto lo primero que miraba era dónde estaba la traba de la puerta. Creo que ese día me corrí hasta pegarme a la ventanilla y directamente me agarré a la manija de la puerta por si debía pegar un salto. Otra vez un tipo joven, en un coche caro y que manejaba a gran velocidad, me dijo que era ginecólogo y empezó a hablarme de los controles que una mujer debía hacerse periódicamente, de la importancia de detectar tumores, de pescar el cáncer a tiempo. Me preguntó si yo me controlaba. Le dije que sí, claro, todos los años, aunque no era verdad. Y mientras siguió hablando y manejando estiró un brazo y empezó a toquetearme las tetas. Me quedé dura, el cinturón de seguridad atravesándome el pecho. Sin apartar la vista de la ruta, el tipo me dijo: vos sola podés detectar cualquier bultito sospechoso que tengas, tocándote así, ves.
            Sin embargo, una sola vez sentí que realmente estábamos en peligro. Veníamos con una amiga desde Villa Elisa a Paraná, un domingo a la tarde. No había sido un buen viaje, nos habían ido llevando de a tramos. Subimos y bajamos de autos y camiones varias veces. El último nos había dejado en un cruce de caminos, cerca de Viale, a unos 60 kilómetros de Paraná. Estaba atardeciendo y no andaba un alma en la ruta. Al fin vimos un coche acercándose. Era un auto anaranjado, ni viejo ni nuevo. Le hicimos seña y el conductor se echó sobre la banquina. Corrimos unos metros hasta alcanzarlo. Iba a Paraná, así que subimos, mi amiga junto al hombre que conducía, un tipo de unos sesenta años; yo en el asiento de atrás. Los primeros kilómetros hablamos de lo mismo de siempre: el clima, de dónde éramos, lo que estudiábamos. El hombre nos contó que volvía de unos campos que tenía en la zona. Desde atrás no escuchaba muy bien y como vi que mi amiga manejaba la conversación, me recosté en el asiento y me puse a mirar por la ventanilla. No sé cuánto tiempo pasó hasta que me di cuenta de que sucedía algo raro. El tipo apartaba la vista del camino e inclinaba la cabeza para hablarle a mi amiga, estaba más risueño. Me incorporé un poco. Entonces vi su mano palmeando la rodilla de ella, la misma mano subiendo y acariciándole el brazo. Empecé a hablar de cualquier cosa: del estado de la ruta, de los exámenes que teníamos esa semana. Pero el tipo no me prestó atención. Seguía hablándole a ella, invitándola a tomar algo cuando llegáramos. Ella no perdía la calma ni la sonrisa, pero yo sabía que en el fondo estaba tan asustada como yo. Que no, gracias, tengo novio. Y a mí qué me importa, yo no soy celoso. Tu novio debe ser un pendejo, qué puede enseñarte de la vida. Un tipo maduro como yo es lo que necesita una pendejita como vos. Protección. Solvencia económica. Experiencia. Las frases me llegaban entrecortadas. Afuera ya era de noche y no se veían ni los campos al borde de la ruta. Miré para todos lados: todo negro. Cuando me topé con las armas acostadas en la luneta del auto, atrás de mi asiento, se me heló la sangre. Eran dos armas largas, escopetas o algo así.
            Mi amiga seguía rechazando con amabilidad y compostura todas las invitaciones que él insistía en hacerle, esquivando los manotazos del hombre que quería agarrarle la muñeca. Yo seguía hablando sin parar, aunque nadie me prestara atención. Hablar, hablar y hablar, yo que no hablo nunca, un acto de desesperación infinita.
            Entonces lo mismo que me había helado la sangre, me la devolvió al cuerpo. Yo estaba más cerca que él de las armas. Aunque nunca había disparado una.
Por fin las luces de la entrada a la ciudad. La YPF adonde paraba el rojo que nos llevaba al centro. Le pedimos que nos bajara allí. El tipo sonrió con desprecio, se corrió del camino y estacionó: sí, mejor bájense, boluditas de mierda.
Nos bajamos y caminamos hasta la parada del colectivo. El auto anaranjado arrancó y se fue. Cuando estuvo lejos, tiramos los bolsos al piso, nos abrazamos y nos largamos a llorar.

Artículo extraído de Revista ANFIBIA 

A continuación, miramos el corto "Rey Muerto" (1995), dirigido por Lucrecia Martel.
Para acceder al corto, Click Acá!

martes, 3 de diciembre de 2019

Temas POR TRIMESTRE para rendir

ANTROPOLOGÍA:
Segundo Trimestre: Iluminismo, Evolucionismo, "Civilización y Barbarie" de D F Sarmiento.
Tercer Trimestre: Funcionalismo, Estructuralismo.

HISTORIA II:
Primer Trimestre: Primera Guerra Mundial, Revolución Rusa, Desarrollo industruial de la década del ´20, crisis de 1929, Fascismo.
Segundo Trimestre: Definición de Populismo, Década Infame, golpe militar de 1943 y Orígenes del Peronismo.
Tercer Trimestre: Peronismo, Cuento de Soriano, Guerrillas en América Latina, Revolución Cubana, Cuento Cortázar.

ADVERTENCIA: todos los contenidos deben ser estudiados a partir del material de lectura obligatoria. Tanto los apuntes como los trabajos realizados durante el año deber servir de guía de estudio para abordar el material seleccionado.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Historia II: Historia Social del Mundo Occidental

Hola.
A continuación dejo el libro de Susana Bianchi "Historia social del mundo occidental", junto con una serie de actividades.
1) ¿Qué carácterísticas le otorga la autora al año 1914?
2) Explique la Revolución Rusa de 1917.
3) ¿Qué es el fascismo? Elabore un cuadro comparativo entre el caso italiano y el caso alemán, teniendo en cuenta los siguientes factores (y otros que considere necesario agregar): año de acceso al gobierno; principal líder; nombre del Partido Político; carácteristicas generales; rol durante la Segunda Guerra Mundial.
4) ¿Cómo queda configurado el mapa europeo después de la Segunda Guerra Mundial?
5) ¿Qué fue la Guerra Fría según la autora? Investigue en internet alguno de los muchos enfrentamientos o lugares de desarrollo de conflicto y expliquelo. (Por ej. muro de Berlín, Guerra de Corea, Invasión de Afganista, Revolución de Hungría, etc.)
6) Describa en líneas generales el Estado de Bienestar.

Las actividades se desarrollan con el material de trabajo propuesto, desde las páginas 194-249 del libro. Para descargar el libro, ACA!
El examen del 19 de diciembre es oral, presentando el trabajo resuelto en su totalidad.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Historia II: Las Guerrillas en Latinoamérica

Actividad de Integración para Historia de 5to año Humanidades y Ciencias Sociales

Hola.
A continuación les dejo dos documentos. El primero refiere al cuento de ficción de Julio Cortázar REUNIÓN, ilustrado por Enrique Bresccia.
El segundo documento es una guía en formato Word para descargar (y si es posible, imprimir) con una serie de actividades a desarrollar.
























La idea de la actividad es intentar acercarnos a la Revolución Cubana como proceso histórico, y las dimensiones que ésta tuvo tanto en la literatura como en la música.
Para ello, escucharemos "Canción del Elegido" y "Canción Urgente para Nicaragua", del cantautor cubano Silvio Rodríguez.
Además, trabajaremos con la lectura de la ficción "Reunión" de Julio Cortázar y un artículo del New York Times.

Para empezar, recomendamos leer el artículo sobre Fidel Castro, disponible acá.

REUNIÓN de Cortázar, ilustrado por Bresccia (aconsejo descargarlo para una mejor visualización)

Actividad de Integración Cuento Cortázar acá

Video introductorio sobre Revolución Cubana acá y sobre Revolución Nicaraguense acá

Fecha de entrega del Trabajo Integrador: 20 de noviembre